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Mi nueva vida en moto

Siempre he pensado que la mejor decisión que he tomado en los últimos tiempos ha sido la de comprarme una moto. Levantarme cada mañana para ir a trabajar y pensar que se acabaron los problemas de atascos, los problemas de aparcamiento, sentir la libertad que produce el conducir la moto, es algo que se lo deseo a todos y todas. Y esa decisión acertada tiene nombre propio y se llama Peugeot Django.

Personalmente, mi Peugeot Django es perfecta, tiene todo lo que puedo necesitar. Me gusta su diseño, su color, su comodidad y lo práctica que es, con el maletero en el que puedo guardar mi casco, con lo que no tengo un bulto de más para cargar hasta la oficina durante la jornada laboral, o cuando voy de compras o a cenar fuera de casa, con la toma para el móvil que tiene en una de las guanteras mi Peugeot Django, algo fundamental, he dejado de temer a quedarme sin batería en el teléfono durante los momento en los que estoy fuera de casa. Mención aparte merece la combinación entre lo moderno y lo pasado, ese diseño que te traslada hasta mitades del siglo XX, cuando me subo en ella, y todos los adelantos tecnológicos de la actualidad, la hacen perfecta.

No la cambiaría por nada, cuando monto en mi Peugeot Django, disfruto del entorno, no hay nada que me dificulte la visión y no me deje ver por dónde voy, me permite desplazarme de manera tranquila, sintiendo cada movimiento y cada curva, con ninguna preocupación a la hora de ir de un lugar a otro, ahorras tiempo, ya no sólo en el tiempo que empleo en desplazarme, sino que también, no lo pierdo en atascos interminables o en largas horas buscando dónde aparcar,  en definitiva, sensación de libertad en la carretera en estado puro.

Tener una moto me permite vivir la experiencia de la conducción y del desplazamiento en carretera de una manera diferente, y mi Peugeot Django lo ha logrado, no hay otra igual.

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