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Los lubricantes, el alma del vehículo

Entre todos los componentes del coche, si existe algo que es de vital importancia para su funcionamiento, excluyendo el combustible, es el lubricante.

El lubricante es el alma del vehículo, elemento sin el cual el resto de componentes del motor no funcionan, sin el cual los engranajes no conectan, no hay lubricante, no hay movimiento.

Su función, es lubricar y proteger el motor, generando una fina capa que separa cada una de las partes móviles, reduciendo de esta manera la fricción entre ellas, ya que el exceso de fricción, provoca un mayor desgaste de piezas y con el tiempo un deterioro del motor. De la misma manera, el calentamiento excesivo por fricción, puede provocar una falta de eficacia en el funcionamiento interno del motor y agarrotamiento del mismo, también ayuda a mantener limpio el motor porque arrastra las impurezas. Por lo tanto, su función es vital, para el funcionamiento y la conservación del motor.

Y de la misma manera que es muy importante su uso, es importante el tipo de lubricante que debemos usar, el cual debe adaptarse al tipo de motor. Igualmente, éste debe ser renovado de manera periódica, debido a que con los cambios de temperatura y el desgaste propio de las mismas piezas, va perdiendo sus propiedades como lubricante. Al mismo tiempo, es importante cambiar de manera regular el filtro de aceite, cuyo papel es muy importante en la limpieza del lubricador del motor.

Como ya comentamos, es importante saber qué tipo de lubricante usar, y en función del tipo, debemos cambiarlo tras un número de kilómetros. En el caso de los aceites minerales, no es aconsejable superar los 5.000 km, si el usado es de los semisintéticos, 10.000 km es lo aconsejable, mientras que si el usado es de los sintéticos pueden alcanzar los 15.000 km de vida útil.

Conocemos la importancia que tiene el lubricante en el motor, pero en el caso de que no le diéramos la importancia suficiente y no lo cambiaramos cuando debemos, ¿qué ocurriría?. En ese caso, se producirá un funcionamiento anormal del vehículo y del motor, lo que da lugar a un desgaste en las piezas internas de éste, provocando una avería que obligue a cambiar el bloque del motor al completo, ya que está sometido a un rendimiento exigente, y sin lubricante.

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