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Un día en familia con el 5008

No hay experiencia mejor que disfrutar de un día en familia. Desde que comienza el día, un día de vacaciones, tenemos infinidad de opciones para disfrutar, lugares que visitar y cosas por hacer.

Una de ellas es optar por agarrar las mochilas y neveras, colocarlas en el maletero de nuestro Peugeot 5008 y recorrer toda la isla. La primera parada es fundamental, ya que el desayuno es muy importante para empezar el día con energía, por lo que aparcar en alguno de los merenderos o áreas recreativas que te puedes encontrar es una magnífica opción. Teniendo esta oportunidad, y estando en un área de montaña, buscamos donde poder hacer una pequeña ruta a pie, por lo que nos adentramos en las peculiares carreteras llenas de curvas buscando un buen lugar para admirar algunas de las muchas joyas naturales con las que nos obsequia la Isla. A pesar de las curvas y de lo sinuosa que pueda parecer alguna de las vías por las que transitamos, la comodidad en el interior de nuestro coche es evidente.

Llegó el momento, mochilas al hombro y a caminar durante unos kilómetros para disfrutar todos de este magnífico espacio que hemos encontrado. Los niños disfrutan al máximo, y lo que es más importante, interactúan y viven una experiencia diferente, para eso son las vacaciones, para vivirlas.

El día no ha terminado, más bien acaba de empezar y queda mucho por hacer. Y como este lugar da mucho juego para hacer muchas actividades. Nos subimos de nuevo al coche, y después de una merecida parada para comer, continuamos por la carretera y nos dirigimos hacia una playa cercana, para disfrutar de su arena negra, de las olas y el sol.

Aunque lo pueda parecer, con tanta actividad y divertimento, no se nos ha olvidado nada de lo que necesitamos, no hay ningún motivo por el que preocuparnos, ya que cabe todo en el maletero, mochilas para la montaña y toallas para la playa, y todos los accesorios que te vengan a la cabeza para poder pasar un magnífico día como el de hoy.

Una vez que el sol va ocultándose, vamos recogiendo, sin antes hacer un alto para disfrutar de una espectacular puesta de sol a nivel del mar, todo un lujo.

De vuelta a casa, el silencio impuesto por el cansancio inunda el coche, sólo suena la música que nos acompaña hasta nuestro destino. Hoy ha sido un día completo, sin sobresaltos, cómodo e inolvidable, de esos que hay que repetir.

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